Agosto en Barcelona puede ser intenso. La humedad del mar Mediterráneo hace que las temperaturas se sientan mucho más altas de lo que realmente marca el termómetro. Pero no te preocupes, los locales sabemos cómo sobrevivir y disfrutar de la ciudad en plena ola de calor.
1. Huye al norte: Costa Brava
Si la playa de la Barceloneta te parece demasiado calurosa o concurrida, coge un tren en Plaza Catalunya hacia el norte. Pueblos como Tossa de Mar o las calas de Begur tienen aguas mucho más frías y transparentes.
2. Refúgiate en los museos
Aprovecha las horas centrales del día (de 13:00 a 17:00) para visitar lugares con un excelente aire acondicionado. El MNAC, el MACBA o el Museo Picasso son opciones perfectas para cultivar la mente mientras el cuerpo se enfría.
3. Helados y Horchata
La dieta de verano perfecta. Prueba una horchata de chufa bien fría en la centenaria horchatería Sirvent (calle Parlament). Si prefieres helado, las heladerías artesanales como Delacrem o Gelaaati Di Marco te salvarán la vida.
4. Cine de verano al aire libre (Sala Montjuïc)
Una de las mejores tradiciones del verano barcelonés. Durante los meses de julio y agosto, se proyectan películas clásicas e independientes en los jardines del Castillo de Montjuïc. Llevas tu toalla, tu picnic, tu vino y disfrutas del cine bajo las estrellas con la brisa de la montaña.
Recuerda: bebe agua constantemente y adapta tu ritmo. Haz lo que hacen los locales: madruga para ir a la playa, echa la siesta después de comer y vuelve a salir a pasear a partir de las 19:00.